Humanos y tecnologías

Somos seres tecnológicos, pero rara vez nos preguntamos qué nos hace la tecnología. Susana Leliwa examina la relación entre subjetividad, cuerpo y artefactos técnicos en una época donde la virtualidad redefine los vínculos y la imagen del cuerpo amenaza con volverse más real que el cuerpo mismo.

Por Susana Leliwa

La tecnología es una actividad esencialmente humana, somos seres tecnológicos que vivimos, creamos y producimos tecnología, creamos un ambiente artificial, generamos diferentes culturas tecnológicas. Las tecnologías emergentes, como las IA, parecen actuar por sus propios medios, pero es el humano el creador de las mismas.

Desde sus orígenes la especie humana ha edificado el mundo de la cultura. Mundo estructurado por las técnicas, los sistemas tecnológicos constituyendo lo que denominamos Culturas Tecnológicas. Estas culturas tecnológicas, estos sistemas tecnológicos o procedimientos de acción, los utilizamos para lograr determinados fines para facilitar la realización de determinadas tareas. Estos sistemas, mediadores en la conformación de la subjetividad y en la/las identidades bio-psico-sociales, cumplen una función muy importante, no solo en el desarrollo de la subjetividad, sino en la expansión cognitiva que conlleva el desenvolvimiento de la subjetividad
explorados.

En estos sistemas de actividad humana, nos conformamos como humanos, construimos nuestra subjetividad. Esta subjetividad es el resultado de una construcción social siempre mediada por objetos/artefactos/dispositivos tecnológicos. Se asienta sobre las matrices de aprendizaje y éstas son la modalidad con la que el sujeto organiza y significa el universo de sus experiencias, de su vida. En este proceso de construcción social se adquieren saberes, creencias, conocimientos y se buscan argumentos.

Lo tecnológico incide en la construcción de la subjetividad, moldea a los sujetos y los cuerpos en cada grupo social. Esta afirmación nos interroga acerca de cuestiones tales como:

a) ¿En qué medida el acceso y uso de determinados de dispositivos/artefactos/productos tecnológicos les otorga a los sujetos un lugar en un determinado grupo social?

b) Ese acceso ¿colabora a una mayor inclusión o por el contrario a una mayor exclusión y segmentación?

c) Los medios de información y comunicación (no solo Internet) ¿cómo inciden en la conformación de los argumentos, de las creencias y de los saberes?

El lugar que desempeñan estos medios en el desarrollo cognitivo de los humanos es sumamente importante. La cognición no se mantiene en los límites del sistema nervioso, sino que se extiende por el cuerpo, las tecnologías y el lenguaje. El desarrollo de la inteligencia está determinado por su interacción con el contexto, en donde cuerpo y mente se incluyen en procesos cognitivos. Aquí cobra relevancia el lenguaje. El lenguaje1 es un instrumento mediador para vincularnos con el mundo.

En lo cotidiano se invisibiliza el uso de los medios técnicos. ¿Conocemos cómo utilizarlos? ¿Por qué conocer su funcionamiento? ¿Cómo y por qué funcionan? ¿Somos conscientes cómo se inmiscuyen en nuestra vida diaria y conforman un modo de vida determinada? ¿Cómo se vive esa cotidianeidad?

Vivimos en una cotidianeidad en la que generalmente familiarizamos un modo de vida, cuestión que denominamos familiaridad acrítica. Nos transformamos en repetidores acríticos de ese modo de habitar el mundo. Y así, nos vamos con-formando como humanos. La utilización cotidiana de algunos artefactos/aparatos/dispositivos/productos tecnológicos es tomada acríticamente en una gran mayoría de los grupos humanos:

(…) el valor de los medios de información en la conformación de los sujetos en la vida cotidiana, con su efecto amplificador y multiplicador que tiene la repetición permanente, naturalizando ciertas cuestiones o banalizando otras, no contribuyen en la formación crítica de los mismos. Lo que a su vez refuerza la acriticidad porque empobrece el pensamiento, porque impide la búsqueda de posibilidades de diferentes alternativas e ideas innovadoras para enriquecer el proceso de pensar y el pensamiento mismo. (Leliwa y Scangarello, 2016, p. 62).

¿Y el cuerpo con el que se construye la subjetividad?

El cuerpo tiene hoy una mayor visibilización producto de algunos movimientos tales como el de Ni una menos, del Orgullo LGBT el de Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito y por la visibilización que algunos medios dan al tema. 

Don Ihde (2002) señala que somos nuestro cuerpo, emotivo, perceptivo, pero también lo somos en un sentido social y cultural. No somos solo un ser biológico, un organismo. Hay una estructura psíquica y un vínculo social. Entre el cuerpo, materia y sujeto, se encuentra la tecnología. Estas vinculaciones tienen varias aristas, una de ella se pregunta acerca de si la mente, parte del cuerpo del humano, se extiende hacia los artefactos. Consideremos fuertemente, que el sujeto no es un cuerpo, sino que tiene un cuerpo. 

El cuerpo en la virtualidad

La virtualidad, característica tecnológica de la comunicación hoy en día, está cada vez más fundida en la estructura psíquica de los sujetos humanos, individualmente, tanto como en las estructuras sociales. Esto, independientemente de cualquier diferenciación o desigualdad social, la virtualidad subsiste y presupone igualdad, inclusión. Situación casi invisibilizada que produce algunos problemas que no se refieren a cuestiones de conectividad o accesibilidad, sino también a las relaciones personales, familiares, sociales, a los vínculos. Es el cuerpo o su imagen, uno de esos problemas, ya que es él el que se destaca en los vínculos virtuales. 

La computadora, los celulares, entre otros mediadores para la comunicación, posibilitan proyectar nuestra mente (¿extendida?), nuestros conocimientos, ideas, sentimientos hacia otro sujeto, otros desde un lugar de desterritorialidad. Como señala Parente (2016), Los artefactos funcionan como “operadores de posibilidad”, posibilitadores de acción en el interior del mundo. 

El cuerpo es, en el mundo actual, el signo del individuo, una identidad. ¿Podemos pensar que en el espacio virtual el cuerpo también es signo del individuo? Podemos pensar que se produce una ruptura en la que el cuerpo comienza a concebirse como separado del mundo. En esta virtualidad, en estas nuevas tecnologías, en esta deslocalización el cuerpo ¿existe? ¿Existe en este nuevo medio y espacio virtual? ¿Cómo se reconfigura el cuerpo frente a otros? ¿Qué cuerpo/sujeto se muestra frente a otros? ¿Es el real o el construido para ese espacio virtual? ¿O hay un sujeto y un cuerpo escondido detrás de la virtualidad? O solo el cuerpo es una imagen para mostrar. Hoy pareciera que este cuerpo biológico tal como lo conocemos se está volviendo obsoleto. Los cuerpos se transforman y se modifican las subjetividades, se transforman los modos de ser y estar en el mundo, así se van transformando las vidas cotidianas. Pareciera haber una fusión entre el humano y la técnica para modelar el cuerpo y las subjetividades. Hoy se dispone de herramientas tecnológicas para construir vidas, dar vida, prolongar la vida y pensar qué tipo de muerte se desea. 

Paradójicamente, hay una tendencia en la lucha en contra del envejecimiento y la muerte. Nuestro cuerpo es manipulable, transformable e ¿infinito?  ¿Puede suspenderse la muerte del cuerpo y por lo tanto la del humano? En función de vencer al envejecimiento y por ende a la muerte, el humano se rinde ante las posibilidades tecnológicas para modificar su cuerpo y su imagen frente a otros. La transformación de su imagen exterior no siempre coincide con su imagen interior produciendo, muchas veces, fuertes conflictos ante estos escenarios de pura apariencia. Vivimos así, en un mundo hiper tecnificado, un mundo cada vez más artificial que natural.

Un mundo hiper tecnificado dónde el valor de la palabra escrita ya no está solo, acompañan a la palabra escrita otros lenguajes más sutiles, más subliminales, más difíciles de decodificar. Los gestos, los colores, los sonidos, las miradas, las imágenes que muestran los cuerpos, muchas veces desnudos, nos incitan a buscar ser como ¿esos cuerpos? fotoshopeados y, por cierto, a consumir lo que, probablemente, nos posibilitarían el acceso a eso que solo seré si puedo adquirirlo.

En estos tiempos, las tecnologías han transformado completamente nuestras relaciones, nuestros vínculos y nuestra forma de comprender la corporeidad. Los medios electrónicos hacen que podamos estar en distintos lugares (virtualmente) a la vez. Tradicionalmente la piel era el límite del cuerpo, hoy, otras tecnologías nos permiten bucear el interior del mismo, se utilizan tomografías, scanner, y podemos anticipar el sexo del futuro niño y hasta percibir su rostro. El cuerpo se transforma, es permeable. Las tecnologías hasta pueden hacer o rehacer el cuerpo y también, producir nuevas formas de subjetividad.

Notas

  1. Cuando nos referimos al Lenguaje como instrumento mediador, incluimos a todos los lenguajes que tanto humanos como máquinas utilizan para interactuar.  ↩︎

Referencias bibliográficas.

Ihde, D. (2002). Bodies in Technology. University of Minnesota Press.

Leliwa, S. y Scangarello. (2016). Psicología y Educación. Brujas.

Leliwa, Susana. (2012). Sujetos, subjetividad y tecnología. Revista Tekné, Oberá: Facultad de Arte. Univ. Nac. Misiones. N° 1, 32-42

Leliwa, Susana. (2012). La tecnología una dimensión más a considerar en la construcción de la subjetividad. Revista Novedades Educativas, 252/253.

Leliwa, S. Marpegán, C. M. (2020). Tecnología y Educación. Aquí, allá y más allá. Un futuro que es presente. Brujas.

Parente, D. (2016). Los artefactos en cuanto posibilitadores de acción. Problemas en torno a la noción de agencia material en el debate contemporáneo. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia, 16(33), 139-168.

Salguero, S. Leliwa, S. (2025). Más allá de la Informatización. Una lectura desde la perspectiva de Héctor Schmucler para la educación tecnológica en los contextos actuales. TechNE Año III, Nº 3.


Licenciada en Ciencias de la Educación. UNC. Especialista en Análisis Institucional. UNSAL. Profesora en Instituto Superior del Profesorado Tecnológico (1988-2004) en Tecnología y Educación tecnológica. Profesora en Esp. de Posgrado en Educ. Tec. UNaM. Tutora en el Programa Nacional de Formación Docente en Esp. Doc. Nivel Sup. en Educ. y TIC (ET). Expositora en congresos relativos a Educación Tecnológica/Tecnología a nivel Provincial, Nacional e Internacional. Capacitadora desde el Instituto Superior del Profesorado Tecnológico, en los Ministerios de Educación Provincial y Nacional. Autora de artículos y libros referidos a la Tecnología.

Correo electrónico: susanaleliwa@gmail.com 

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